lunes, 27 de septiembre de 2021

El regreso a casa ...

Ya hace mucho tiempo que quería escribir esto, pero no tenía la idea clara y mucho menos las palabras para expresar, todo lo que tengo por contar. Hace poco más de un año intenté escribir, abrí mi blog y quise hacer un pequeño boceto de lo que ahora estoy escribiendo… no pude ni siquiera comenzar. El dolor y la herida estaba todavía muy reciente. Escribir siempre me ayuda a soltar…pero todavía no era el tiempo. Días pasados reflexionado sobre todo lo que hemos pasado en estos dos años de pandemia, me detuve un poco a reflexionar y dentro de esa introspección me llevo a decidir que era tiempo de volver a escribir. La idea ahora está más clara. Es muy difícil encarar la pérdida de un ser querido… ya sea familiar, amigo o un simple conocido. Mucho más cuando las pérdidas son tan seguidas y tan significantes. Vivimos en una comunidad muy pequeña, donde todas estas pérdidas se van sintiendo y cada vez merman más. El año en que me toco regresar a México por las circunstancias que todos sabemos.Todo fue muy difil.Primero está la perdida, el duelo, resignación y enseñanza. A todos nos duele de manera diferente. Hay personas que el duelo lo llevan de mejor manera que otras. Por mi parte fue muy duro y la depresión apareció. Hubo que tener que ir a terapia, aprender a soltar y dibujar un nuevo sendero… después de estar poco más de 18 años en estados unidos, aprendí que los fríos o los sentires son diferentes de los lados del rio. Por ejemplo, el frio es muy diferente aquí en México que en el norte de USA. Allá es un frio nostálgico y aquí en México el frio es dolor. La soledad también es diferente, allá añoras con un día volver a un lugar que ya no existe como tú lo conociste y aquí la soledad es eso, soledad en su máxima expresión. Con forme pasaban los días en mi regreso a México. Entendí que tenía que volver aprender a vivir en el lugar que yo antes llamaba hogar. La transición fue muy dura. Mucho frio y mucha soledad. Y si a esto le agregamos la depre y el depresivo que es el alcohol, pues logramos tener un buen coctel. El alcohol es el depresivo de la mayoría de las personas que perdemos algo, el alivio es casi instantáneo, pero la resaca siempre estará ahí… en estos tiempos difíciles hemos perdido a muchas personas en nuestra comunidad. Muchos de ellos pilares de ella. Eso me dio a pensar en aquella frase que no recuerdo donde la leí, pero que va más o menos así. Cada vez que sepultamos a alguien más, volvemos a sepultar a nuestros difuntos. Es decir, ahí volvemos a unirnos en el dolor con los demás y ellos con los nuestros. Así fue como me di cuenta que en estos largos o cortos 3 años que tengo aquí en la comunidad. Todas esas veces que se visita el cementerio a un nuevo funeral, la herida iba a sanando y cada vez entendía mejor todo y los porqués… fueron funeral de todo tipo, por las mañanas al medio día y por las tardes. Funerales concurridos, vacíos con música sin música… pero en todos y cada uno de ellos uno va aprendiendo a sanar acompañado del dolor de los demás. Es cuestión de espiritualidad decía muy bien Ramón Gener del cual estoy leyendo algo del como él aprendió a llevar la muerte de su padre. Dice Ramón Gener que no hay algo más doloroso que el olvido. Su padre murió dos veces dijo el, primero el día que lo olvido por causa del Alzheimer, y el otro; el día que falleció. Tengo que seguir con esta reflexión … hay mucho que matizar aquí y por eso escribiré de ello más adelante…